Indonesia y Filipinas

El destino elegido para este verano del 2018 ha sido Filipinas, un país que destaca por su naturaleza y sus grandes barreras de coral. Lo que nos apetecía era estar tranquilamente en una región tropical lleno de paisajes increíbles e islas de postal y hay pocos lugares mejores que Filipinas. Lo que no sabíamos cuando nos embarcamos en este periplo era que el tifón María y su época de monzón nos iba a cambiar todo el plan de viaje, acabando en Indonesia.

labuanvista2

FILIPINAS

         Las Filipinas es un archipiélago de islas que pertenecieron España hasta finales del s. XIX y que tras unos años de guerra contra España y EEUU posteriormente, logró su independencia total en 1946. Aunque el español haya perdido mucha presencia, la toponimia y sobretodo los nombres de los filipinos desvelan su pasado colonial. Cuando estás en Manila, de vez en cuando oyes palabras y oraciones simples en español, cosa que sorprende teniendo en cuenta que nadie lo habla.

PALAWAN  Día 1-7  El Nido

          Tras llegar a Manila casi de madrugada, a la mañana siguiente nos dirigimos al aeropuerto para ir a la primera parada del viaje, la famosa isla de Palawan. La puerta de entrada fue Puerto Princesa, capital de la isla marcada por su actividad portuaria y que no ofrece mucho más aparte de callejear una tarde y visitar la catedral. Es una ciudad que hace de enlace a la zona norte de la isla, desde donde tomando una furgoneta en 6-7 horas alcanzas el conocido pueblo de El Nido.

Playa de El Nido

        Me atrevería a decir que El Nido es el lugar más turístico de la isla de Palawan y probablemente de todo Filipinas, y la verdad es que lo merece por su localización y sus paisajes. El pueblo está en una bahía que lo conforman un montón de pequeñas islas, que junto al agua cristalina y turquesa dibujan un paisaje espectacular. Se sitúa sobre una barrera de coral inmensa que hacen de la región un paraíso del buceo, actividad principal por la cual fuimos hasta allí. Muy cerca de allí, a unos 10 minutos en “tricycle” se encuentra la playa de Corong- Corong, una de las muchas playas que conforman el municipio y lugar de muchos resorts y restaurantes playeros, eso sí, casi todos propiedad de gente extranjera y con unos precios que nada se parecen a los filipinos. Toda la región está rodeada de playas y rincones donde uno puede pasar unos días de descanso, por lo que me es difícil elegir el mejor lugar. Nosotros cuando hemos ido era Julio y se notaba que estaba en temporada baja, con mucha más oferta que demanda y no muchos turistas, en cambio sobre los meses de Enero-Marzo se nota que eso se pone a “reventar” y aquello cambia su panorama por completo.

        Después de esta descripción idílica del lugar, viene la realidad con la que nos encontramos; el tifón “María” que estaba asolando Japón, había hecho aumentar las lluvias del monzón y en los 6 días que estuvimos allí no vimos ni un minuto el sol. No exagero. Como nuestro objetivo principal era bucear y hacer el “Advance Open Water” de PADI, tampoco nos fastidió demasiado, pero estar todas las tardes metidos en un bar o en el hotel viendo llover a todas horas y con una humedad del 100%, pues no fue muy placentero. Teniendo en cuenta que las previsiones no mejoraban en todo el país los siguientes 10-12 días, decidimos que cambiar nuestro viaje era la mejor opción, así que a Indonesia que fuimos. Más tarde hemos descubierto que, en efecto, fue una más que acertada decisión.

Buceo en El Nido

          Nosotros hicimos el curso de PADI con Submariner Diving en El Nido. Hay muchos centros de buceo y los precios son prácticamente estándar así que lo importante es sentirte cómodo, que dé garantías de seguridad y con los papeles en regla. Bastante contentos con la experiencia tras las 6 inmersiones que realizamos como parte del curso, aunque no paró de llover y las horas de espera en el barco se hicieron interminables. Sin duda una actividad indispensable para disfrutar del lugar y al alcance de todos , puesto que al ser una bahia, existen bastantes zonas de buceo sin corriente y no muy profundas para practicar el submarinismo a diferentes niveles.

INDONESIA

JAVA Día 8-15

        Antigua colonia holandesa, Indonesia tiene más de 17,000 islas y es el cuarto país en población  con unos 260 millones de personas. Un dato que hay que tener en cuenta es que es el país donde más musulmanes viven en todo el planeta, con un 90% del total de la población.  Lo curioso es que el hecho de convivir con otras religiones hacen de su interpretación mucho más abierta que la que vemos en otros países de mayoría islámica.

Jakarta Día 8-10

             Urbe asiática que alberga a unas 10 millones de personas en un espacio bastante reducido si lo comparamos con cualquier ciudad occidental. Como toda gran ciudad en Asia, los niveles de ruido, coches y contaminación son destacables pero con el inconveniente de la falta de desarrollo urbanístico. Aunque están en continuo crecimiento e inversión en los aspectos de servicios básicos, todavía le quedan unos años para alcanzar los niveles de Bangkok o Kuala Lumpur es este aspecto. Aún así, la capital de Indonesia merece una parada de no más de 2-3 días y disfrutar de su encanto.

Old Batavia. Yakarta

        La parte que merece la pena es la zona llamada “Old Batavia”, fundada por holandeses que engloba las avenidas donde se encuentran los edificios gubernamentales, coloniales y religiosos. Para hacernos una idea de la ciudad y la cultura del país, decidimos hacer un FreeTour con “GoodGuide” Nuestro guía nos explicó diversos aspectos de su cultura, la diferencia de religiones y su historia de una manera muy amena. Destacable fue la visita a la mezquita Istiqlal, un complejo religioso que puede albergar a unos 200,000 fieles y tras hacer una pequeña donación y ponernos la vestimenta adecuada, entramos a la mezquita sin ningún problema. Una parada obligatoria puesto que aquí fue cuando nos dimos cuenta de lo desarrollado que está el pensamiento de la religión islámica en Indonesia si la comparamos con otros países islámicos. Un factor de su reformismo es el simple hecho de que esté permitido el rezo a las mujeres en el piso inferior de la mezquita. Las mujeres y los hombres están separados tan sólo por una barrera, así que ya dice mucho del desarrollo de su pensamiento religioso. A unos pocos metros de la mezquita se encuentra la catedral católica de Jakarta, Nuestra Señora de la Asunción, un edificio neogótico que merece una visita.

jakartamezquita
Mezquita Istiqlal

  La ciudad en sí tampoco ofrece más de 2-3 días de turismo, después de visitar la plaza Taman Fatahillah, algún museo, el National Monument y lo mencionado anteriormente, uno siente que ya lo ha visitado todo. La ciudad no está preparada todavía para el caminante, por lo que si se quiere andar un rato enseguida te ves caminando por el arcén de la carretera, esquivando motos y coches y respirando polvo y humo por doquier. Para moverse por la ciudad existe la aplicación de Grab, un servicio similar a Uber, pero lo mejor es el transporte público del tren o del Transjakarta, con un sistema de comunicación nuevo y económico. Un sitio indispensable a la vez que caótico es el centro comercial de ITC Mangga Dua. Es un conjunto de tres edificios con miles, y repito “miles”, de tiendas de ropa con las mejores imitaciones de las grandes marcas de moda. Si uno quiere comprar el carísimo bolso de Gucci o el último reloj Rolex por unos pocos dólares este es tu sitio. Allí pasamos unas horas perdidos entre los pasillos del “Mall” llenos de tiendas y aunque al final no compramos nada destacable, mereció la pena una visita.

Yogyakarta Día 11-15

          Nuestra siguiente parada nos llevó a Yogyakarta, una ciudad en la parte central de la isla de Java que goza de un estatus especial de sultanato dentro de la República de Indonesia. Si Jakarta es la ciudad financiera y empresaria de Indonesia, Yogyakarta es la capital religiosa y cultural del país. Esta región es donde la tradición y la historia del país se mantiene más fiel y está regida por un Sultán que ejerce de gobernador provincial con cierta autonomía fiscal y legislativa. No dispone de edificios muy altos y está lleno de callejuelas y mercados que te transportan atrás en el tiempo, y el factor de no respirar en una gran nube de contaminación la hace aún más especial. Aunque la ciudad ofrece muchas cosas, el principal atráctivo turístico son los complejos religiosos de Borobudur y Prambanan, ambos declarados patrimonio de la Unesco.

          Eclipsada por el atractivo de los templos mencionados, la ciudad de Yogyakarta tiene muchas cosas que ofrecer. Lo que más nos llamó la atención fue la zona central de Kotagede,  la parte más antigua y un casco histórico que lo hace muy especial. Aquí volvimos a hacer un freetour con “GoodGuide” y nos lo pasamos genial probando frutas, “pinchos morunos” y brebajes medicinales en el mercado. Tuvimos la suerte de que era domingo y era día de mercado de aves, asi que el bullicio de gente y la cantidad de comerciantes era inmensa.

watercastle
Tamansari

          No muy lejos del mercado de Kotagede se encuentra el palacio o Kraton y los baños del Sultán, llamados Tamansari. El actual Sultán todavía reside en el palacio pero se puede visitar un patio y unas cuantas estructuras. En sí tampoco es que tenga mucho misterio, pero está muy bien para pasar una hora dando una vuelta y viendo como tocan música tradicional en uno de los edificios. La zona comercial más moderna es Maliboro, con presencia de la arquitectura colonial holandesa. Esta avenida es el lugar donde se encuentran los comercios más nuevos, muchísimos restaurantes callejeros, puestos de comida y tiendas de ropa destinadas al turismo.

          Con pasar otros tres días aquí es suficiente, nosotros nos tuvimos que quedar un cuarto día porque el vuelo siguiente era más barato, así que como no sabíamos que hacer buscamos por internet alguna cosa para hacer. Así es como acabamos visitando un taller y haciendo un curso de Batik. El Batik es una forma de estampar dibujos que viene de muchos años atrás y es muy importante en la cultura de Indonesia. En un principio no me llamaba mucho la atención, pero tras estar un rato y ver como trabajan me gustó mucho estar haciendo dibujos en las telas de una forma artesanal. Muy recomendable si se tiene tiempo y bastante barato.

          Otra de las cosas que descubrimos fue la representación de marionetas indonesias en el museo de Sonobudoyo. Junto a un grupo de músicos tradicionales, los marionetistas representaban leyendas clásicas de Java. Aunque no nos enteramos absolutamente de nada, la experiencia mereció la pena y pudimos ver un ejemplo de su cultura más ancestral.

Borobudur y Prambanan

          Los complejos de templos mencionados están a una hora y media de la ciudad, aunque en direcciones opuestas. Se puede ir perfectamente en autobús público por mucho menos dinero y existe información muy detallada en internet, aunque hacerlo en un mismo día es prácticamente imposible. Nosotros nos decantamos por lo fácil y por 500,000 rupias ($35) alquilamos un coche con un chofer que nos llevó a los dos templos en un mismo día.

Borobudur

          Complejo religioso budista construido entre el s. VIII y XIX durante el periodo de las dinastías budistas en la isla de Java. De forma piramidal, el complejo está dividido en diferentes niveles lleno de imágenes de buda y grabados con un fuerte sentido de la simbología explicando la vida de diferentes personajes budistas, elementos de la naturaleza y estados en la vida. (Yo aquí ya me pierdo).

          El ticket no es barato, aunque se puede hacer un descuento si se compra la entrada conjunta con el complejo de Prambanan, la entrada combinada vale un total de 520,000 rupias ($38), que sale más económico que si se hace por separado a 325,000 rupias ($25) cada una. El horario de apertura normal del templo es a las 6 de la mañana, pero existe la opción de hacerlo antes si se quiere ver el amanecer desde el templo. Evidentemente la entrada es más cara y no se puede combinar con Prambanan, así que el ticket se eleva a 450,000 rupias ($31) sólo por Borobudur. Nosotros valoramos las opciones y nos decantamos por la opción conjunta y más económica.

Prambanan

          Cerca de Yogykarta y al este de Borubudur, se encuentra  Prambanan, una zona de más de 200 templos hinduistas construidos en honor a los principales dioses hindúes Brahma, Visnhu y Shiva. Fueron construidos en el mismo periodo que el de Borubudur, el s. XIX pero debido a diversos terremotos y al paso del tiempo, la mayoría de las estructuras originales se encuentran derrumbadas. Sin embargo las principales estructuras están completamente restauradas y lo hacen de un lugar imprescindible junto a Borubudur.

PARQUE NACIONAL DE KOMODO Día 16-20

          La ruta a seguir no la teníamos muy clara y mirando el mapa salió la idea de trasladarnos hasta Labuan Bajo, en la isla de Flores y poder visitar el Parque Nacional de Komodo. Labuan Bajo es una ciudad cuyo único interés es el parque nacional de Komodo y el submarinismo, por lo demás no ofrece casi nada. A la hora de escribir esto, se estaba construyendo un puerto deportivo nuevo, un gran centro comercial, un paseo marítimo y numerosos resorts por toda la costa, así que en un par de años la ciudad cambiará por completo y tendrá una aspecto parecido al de Bali.

          La atracción de este lugar es el mencionado parque con sus conocidos dragones de Komodo, y por ser unos de los lugares más famosos para el submarinismo. El parque lo conforman tres islas grandes, Komodo, Rinca y Pawar, y otras islas más pequeñas. Es en las dos primeras donde el gobierno ha construido unas instalaciones para visitar, controlar y proteger los preciados reptiles. Para poder ver los dragones es necesario ir a los centros del parque y hacer una visita en grupo con la supervisión de los guardas. Nosotros hicimos un tour en barco (400k rupias) que te llevaba a un mirador en Padar, a la isla de Rinca para hacer un pequeño Trekking y ver los dragones, y una zona de snorkel con abundante coral. Lo más espectacular sin duda fueron los dragones, unos lagartos enormes de casi 3 metros que aunque parezca que están tumbados todo el día sin hacer nada, corren hasta 18 km/h y pueden ser peligrosos si alguien se acerca más de lo debido. Aunque ya te avisan de que eso no es un zoo y puede darse el caso de no ver ningún dragon, en una horita de suave caminata pudimos disfrutar y ver unos cuantos “bichos” de estos.

Buceo en Komodo

        Dejando atrás el parque de Komodo, el otro atractivo está debajo del agua. Al estar entre los océanos Índico y Pacífico, se crean desplazamientos de agua y grandes corrientes que cambian a lo largo del día. Debido a estas corrientes, a su posición geográfica y al temperatura del agua, es un lugar perfecto para el desarrollo de una barrera de coral que alberga millones de peces y otros animales. No sé como describir la sensación de haber buceado allí, pero sin duda el mejor sitio de buceo que hemos visto. La variedad de corales y peces es impresionante, y con la recién sacada titulación de Advance, pudimos disfrutar de diferentes puntos de inmersión y ver tortugas, mantas, morenas, sepias…. Tras dos días de buceo y 6 inmersiones la sensación fue completa, realmente era como estar en un documental y pudimos dejar la isla con un muy buen recuerdo. Una parada obligatoria en el mundo del buceo.

BALI Día 21-25

          Nuestro siguiente destino fue la “superturística” y “archiconocida” isla de Bali, situada al este de Java y famosa por su peculiar hinduismo balinés. Como todo el mundo ha oído hablar de Bali y sus inmejorables playas y resorts veraniegos, la isla está sobresaturada de turismo. Vayas a donde vayas todo gira alrededor del turismo y como consecuencia, los precios se multiplican en comparación con otros lugares del país. Nuestra primera parada fue Ubud, una ciudad destinada completamente a este sector, pero que ofrece unas cuantas cosas para pasar dos o tres días en un sitio sin playa. Podemos destacar el monkey forest en el centro de la ciudad, alguna que otra terraza de arroz y diferentes paseos que se pueden realizar por las afueras de Ubud. La oferta es inmensa, con miles de agencias de tours y actividades turísticas, así que cada uno puede hacer lo que más le guste sin problema. Una cosa que hay que tener en cuenta es que haga lo se haga va a estar abarrotado de gente, así que uno quiere visitar las terrazas de arroz de Tegallalang, los templos o las cascadas de agua que ofertan los tours, lo va a visitar con cientos, si no miles de personas. Aparte de los mencionados tours, que seguro que merecen la pena, existe la posibilidad de ver las zonas no tan turísticas de Ubud y caminar por los barrios más alejados del centro. Por internet existen decenas de rutas que te llevan a los arrozales más próximos y a las zonas más residenciales sin tanto agobio de los coches y el bullicio de gente. Junto a una pareja de españoles que conocimos en el viaje, hicimos un día de paseo por unos arrozales maravillosos y pudimos ver el Ubud un poco más local, así que recomiendo estas rutas, ya que te ofrecen un paisaje espectacular y lo mejor de todo es que son gratis.

Arrozales a las afueras de Ubud

            Después de un día de paseos y caminatas bajo el sol, lo mejor es relajarse y acudir a uno de los miles de Spa que hay y sucumbir a uno de los muchos masages, clases de yoga, retiros y tratamientos de belleza que le dejan a uno con 10 años menos. Muy famoso y que aparece en todas la guías turísticas es el Yoga Barn Center, un complejo de retiro que hacen clases de yoga, reiki y demás tratamientos relajantes y espirituales. Yo del yoga tengo muy poca idea, más bien nada, pero el sitio me pareció muy bonito y de película. Eso sí, cuando se ven los precios, el funcionamiento que tiene y la cantidad de dinero que tienen que facturar, ahí uno empieza a cuestionarse si eso mantiene la filosofía de los donativos, la gratitud y demás. Para relajarme y no quedarme con las ganas decidí probar una sesión de Reiki. Bueno, he de decir que no tenía ni la más mínima idea de lo que era el reiki, y allí que fui, pensando que me iban a dar un masaje que me iba a rejuvenecer 5 años. Lo gracioso fue que el maestro, encargado o como se llame, del reiki se llamaba Masahito Sano, ¡¡y no!! ¡¡no es coña!!. Allí que fui todo contento a recibir una terapia relajante y resultó que el reiki no era nada parecido a un masaje, sino que era un tema relacionado con las energías, puntos de calor y chacras que no comprendí ni lo más mínimo. Aún así estuvo curioso, eso sí, en cuanto salí de esta sesión me apunté a una sesión de masaje que me dejó como un rey.

        Al caer la noche, uno no se puede perder uno de los espectáculos de danzas balinesas que ofrecen en los templos-teatros. En cualquier puesto de información puedes encontrar entradas para estos espectáculos sin problema.

Buceo en Bali

        Para dar el brochazo final a la temporada de buceo, decidimos probar un pecio, o lo que es lo mismo, buceo en un barco hundido. Para ello fuimos hasta Tulamben, al noroeste de Bali. Tulamben es un pueblo totalmente dedicado al buceo en el USAT Liberty Wreck, y no hay absolutamente nada aparte de lo destinado al pecio. El barco en cuestión, fue un barco de carga norteamericano que fue torpedeado por los japoneses el la Segunda Guerra Mundial, y que por sus daños fue remolcado hasta la playa de Tulamben. Allí fue vaciado y abandonado varado en la playa hasta que 20 años después una erupción volcánica movió el barco hasta hundirlo en la posición en la que se encuentra actualmente. Dejando este dato a un lado, el buceo es muy fácil, incluso se puede contemplar los restos con unas gafas de snorkel. Los restos van desde los 5 metros hasta los 30, y se encuentran totalmente cubiertos por corales y plantas que albergan a un montón de peces. Un buceo imprescindible si se está por Bali. Existe una pared de coral espectacular y es muy recomendable también el buceo nocturno en el barco, donde se pueden ver peces de considerable tamaño y una perspectiva nocturna que hace del barco un lugar un tanto tétrico.

          Tras la visita de Bali, nuestras vacaciones llegaban al ocaso y tuvimos que empezar nuestra vuelta a casa no sin antes tener un susto que nunca había experimentado antes. Estando en el aeropuerto de Denpasar en Bali, de repente sentimos un pequeño temblor de unos dos segundos que volvió a repetirse un instante después. Un terremoto de 6.4 que sacudió la vecina isla de Lombok y que incluso causó alguna víctima. Lo más sorprendente es que pese a que se notó como tembló un poco el suelo, nadie se inmutó y todo siguió como si nada. Una experiencia un tanto aterradora.

MANILA Día 26-28

       Como nuestro viaje comenzó en Filipinas, tuvimos que pasar dos noches en Manila antes de volver definitivamente a Dallas. En el día completo que estuvimos en la capital nos dio tiempo a visitar su zona más antigua y la que más reclamo ofrece junto al parque Rizal, la el recinto llamado como intramuros. Como su propio nombre indica, es la zona antigua amurallada que amurallaron y es donde los españoles construyeron la catedral, el fuerte Santiago, la iglesia de San Agustín y algún que otro edificio gubernamental, todos de estilo colonial. Si se compara con algún otro país de la zona, la pobreza en todo el archipiélago filipino está presente si uno se aleja de los sitios turísticos, pero llega a su máxima atención en la capital filipina. Saliendo de la zona un poco más turística uno se da cuenta de lo castigada que está la sociedad urbana filipina y cuando cae la noche su presencia es aun mayor, con bastante indigencia y gente viviendo en las calles. En general la capital no ofrece mucho reclamo, pero la recomiendo aunque sea para un día y poder visitar los edificios de la época colonial. Tuvimos la suerte de coincidir con nuestro buenos amigos de Dallas, Marcel y Vicky, así que a diversión estuvo asegurada tras una tarde de cervezas y risas antes de volver a casa.

      El viaje en general fue espectacular, los sitios que pudimos visitar fueron increíbles y el hecho de tener que cambiar de destino y tener que modificar la ruta inicial no fue un desacierto para nada. Me queda la espinita clavada de no haber podido disfrutar Filipinas como es debido, sin duda un país para visitar, pero eso sí, en los meses de invierno. Realmente el periodo de lluvias es muy intenso, nada que ver con los monzones de países como Tailandia o Vietnam, que aunque llueva casi todos los días, lo hace generalmente un par de horas por la tarde y vuelve a salir el sol.

El rincón del buen comer

         En Filipinas se ve que tiene bastante influencia española y se basan en combinar un cereal, sea arroz o pasta, con una carne en adobo, generalmente cerdo. Destacaría el Sisig o la Kaldereta. Las sopas o sinigang, tienen un punto ácido que le da el tamarindo y siempre van acompañadas de carne o gambas. Más que la propia elaboración de los paltos, la calidad y la gran variedad de frutas tropicales que se combinan con los mismos, es lo que le da un toque especial a la comida filipina.

              En Indonesia vi que el abanico gastronómico es más variado y se nota mucho la diferencia que hay entre las islas debido a sus religiones y las influencias de las potencias colonizadoras. En general todo es bastante especiado partiendo de una base común, el arroz o nasi y los fideos o mie, combinandolos con carnes o pescados, resaltando platos como Nasi Goreng, Mie Goreng, Nasi Ayam… En las sopas destaca unas albóndigas llamadas Bakso, los pinchos de carne al grill con una salsa muy rica que se llama Satay y el Gado Gado, una ensalada de verduras que va acompañada de una salsa. Por último cabe destacar el Babi Guling, cerdo asado típico en la isla de Bali.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s